EPI e infiltraciones en el pie: qué son, cuándo se usan y qué esperar de verdad.
Llevas meses con el talón, has hecho reposo, estiramientos, plantillas, y sigue ahí. Existe un escalón más. Te explico qué es cada técnica, en qué se diferencian y cuándo tiene sentido dar ese paso.
Valorar mi caso →Hay un perfil de paciente que llega a consulta con la misma frase: «ya lo he probado todo». Suele llevar entre seis meses y dos años con una fascitis, una tendinopatía de Aquiles o un dolor en el antepié que no termina de irse. Ha hecho reposo, se ha estirado, ha cambiado de zapatillas, quizá lleve plantillas, y ha tomado antiinflamatorios más veces de las que le gustaría.
Para esos casos existen técnicas que van un paso más allá del tratamiento conservador clásico. Las dos más habituales en el pie son la EPI y las infiltraciones. Se confunden constantemente, y no son lo mismo: ni hacen lo mismo, ni sirven para lo mismo, ni se eligen por el mismo motivo.
Qué es la EPI
EPI son las siglas de Electrólisis Percutánea Intratisular. Consiste en aplicar una corriente galvánica de baja intensidad a través de una aguja muy fina, colocada con precisión dentro del tejido lesionado y guiada por ecografía en todo momento.
La corriente provoca una reacción electroquímica controlada justo en la zona degenerada. Y ahí está la idea clave, que es la que casi nadie explica bien: la EPI no «desinflama». Lo que hace es provocar una inflamación local, deliberada y limitada, en un tejido que llevaba meses estancado sin curarse.
La ecografía no es un extra ni un adorno. Es lo que permite ver la aguja en pantalla y llevarla exactamente al punto degenerado, que a veces mide pocos milímetros. Sin ecógrafo, se trabaja a ciegas.
En qué se diferencia de una infiltración
Esta tabla resuelve la mayoría de las dudas que llegan por WhatsApp:
| EPI | Infiltración de corticoide | Ondas de choque | |
|---|---|---|---|
| Qué hace | Reactiva la reparación del tejido degenerado | Reduce la inflamación y el dolor de forma potente | Estimula el tejido mediante ondas acústicas |
| Efecto | Progresivo, sesión a sesión | Rápido, a los pocos días | Progresivo |
| Invasiva | Sí, aguja | Sí, aguja | No |
| Guía ecográfica | Imprescindible | Muy recomendable | No necesaria |
| Repetible | Sí, en series | Limitada: pocas y espaciadas | Sí |
| Punto fuerte | Trata la causa del tejido | Corta un dolor incapacitante | Cero agujas |
Dicho en corto: la infiltración de corticoide quita el dolor, la EPI intenta arreglar el tejido. Son objetivos distintos, y por eso a veces se combinan y a veces se eligen una u otra.
En qué lesiones del pie se usan
- Fasciopatía plantar crónica. La indicación más frecuente, cuando el tratamiento de la fascitis lleva meses sin dar resultado.
- Tendinopatía de Aquiles, tanto en su porción media como en la insercional.
- Tendinopatías del tibial posterior y de los peroneos.
- Neuroma de Morton, en casos seleccionados y siempre tras valorar alternativas. Lo explico en el artículo sobre el neuroma de Morton.
- Metatarsalgias con componente de partes blandas, como cuento en metatarsalgia.
- Bursitis y fibrosis tras esguinces mal resueltos.
Lo que tienen en común: son procesos crónicos que no han respondido a lo anterior. Ninguna de las dos técnicas es un primer paso.
¿Llevas meses con el mismo dolor?
Lo primero no es pinchar: es saber qué hay exactamente en ese tejido. La ecografía lo dice en la primera visita.
Escríbenos por WhatsApp →Cómo es una sesión de EPI, paso a paso
Ecografía diagnósticaAntes de nada se localiza la lesión y se comprueba que hay degeneración real que tratar. Si no la hay, no se hace EPI.
PreparaciónDesinfección de la zona y colocación del material estéril. La sesión completa suele rondar los 20-30 minutos.
Aplicación guiadaLa aguja entra bajo control ecográfico y se aplican impulsos cortos sobre el punto exacto. Se ve la aguja en pantalla todo el rato.
Pauta de ejercicioAl terminar se entregan los ejercicios que tocan. Esta parte no es opcional, y enseguida te explico por qué.
Revisión y siguiente sesiónNormalmente se espacian una o dos semanas. Se reevalúa antes de cada una y se decide si merece la pena continuar.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Lo habitual es una serie de entre 3 y 6 sesiones, aunque depende de la lesión y de cuánto tiempo lleve instaurada. Si tras tres sesiones no hay ninguna mejora, lo correcto no es insistir: es revisar el diagnóstico.
La parte que decide el resultado: el ejercicio
Si te quedas con una sola idea de todo el artículo, que sea esta. La EPI sin trabajo de carga progresiva no sirve de gran cosa.
La técnica reactiva el tejido y abre una ventana de reparación, pero es el ejercicio el que le dice a ese tejido cómo tiene que reorganizarse para volver a aguantar carga. Una cosa prepara el terreno y la otra construye encima. Los pacientes que hacen sus ejercicios y los que no obtienen resultados muy distintos con el mismo número de sesiones.
Buen candidato
- Dolor de más de 3-6 meses que no cede.
- Ya se ha probado tratamiento conservador bien hecho.
- La ecografía muestra degeneración en el tejido.
- Dispuesto a hacer los ejercicios entre sesiones.
No procede, o hay que valorarlo antes
- Portador de marcapasos u otro dispositivo electrónico implantado.
- Infección o herida en la zona a tratar.
- Alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante.
- Embarazo.
- Dolor agudo reciente, sin cronificar.
Esa columna de la derecha no es burocracia. La EPI trabaja con corriente eléctrica, así que un marcapasos es una contraindicación seria y no una formalidad. Por eso en la primera visita se pregunta por dispositivos implantados, medicación y antecedentes antes que por el dolor.
Qué esperar, sin exagerar
Dos cosas que conviene decir en voz alta.
La primera: la evidencia científica sobre la EPI es prometedora pero todavía limitada. Hay estudios con buenos resultados, sobre todo combinada con ejercicio excéntrico, pero las muestras son pequeñas y los protocolos varían mucho entre trabajos. No es magia ni está al nivel de evidencia de tratamientos más asentados, y cualquiera que la presente como una solución garantizada se está adelantando a lo que hoy sabemos.
La segunda: no sustituye a corregir la causa. Si la fascia se inflamó porque hay un problema de apoyo, tratar el tejido sin tocar la biomecánica es ponerle un parche. Por eso en muchos casos la EPI va acompañada de un estudio biomecánico y, si procede, de plantillas a medida.
Si lo que buscas es algo menos invasivo antes de llegar a la aguja, las ondas de choque suelen ser el escalón anterior, y en bastantes casos resuelven sin necesidad de pasar de ahí.
¿Y duele?
Es la pregunta número uno, y merece más de una línea: la respondo entera, con lo que se siente durante y después, en ¿duele la EPI? lo que se siente de verdad.
Primero el diagnóstico, después la técnica
En Terrassa, con ecografía en consulta. Si tu caso no necesita EPI, te lo diremos.
Reservar valoración →Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre EPI e infiltración?
La infiltración de corticoide reduce la inflamación y el dolor de forma rápida y potente, pero no modifica el tejido degenerado. La EPI aplica corriente galvánica con aguja ecoguiada para reactivar la reparación de ese tejido, con un efecto progresivo a lo largo de varias sesiones. Una alivia, la otra intenta reparar.
¿Cuántas sesiones de EPI se necesitan?
Lo habitual es una serie de 3 a 6 sesiones, separadas una o dos semanas, reevaluando antes de cada una. Si después de tres no hay ninguna mejora, lo correcto es revisar el diagnóstico en lugar de seguir aplicando sesiones.
¿La EPI sirve para la fascitis plantar?
Es una de sus indicaciones más frecuentes, pero solo en fasciopatías crónicas que no han respondido al tratamiento conservador y en las que la ecografía muestra degeneración del tejido. En una fascitis reciente no está indicada: hay opciones menos invasivas que funcionan antes.
¿Quién no puede hacerse una EPI?
Está contraindicada en portadores de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, ante infección o herida en la zona, en alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante, y durante el embarazo. Por eso la primera visita incluye siempre preguntas sobre medicación y antecedentes.
¿Hace falta hacer ejercicios entre sesiones?
Sí, y es determinante. La técnica reactiva la reparación del tejido, pero es la carga progresiva la que hace que ese tejido se reorganice y vuelva a tolerar esfuerzo. Sin la parte de ejercicio, los resultados son claramente peores.
